Fuera de escena
En el bus, en la última fila —mi refugio habitual—, sentada entre personas desconocidas, algunos apretados de pie, otros distraídos en sus propios pensamientos, escuchaba el bullicio incesante de Lima, propio del caos cotidiano. Me puse los audífonos y, de pronto, todo a mi alrededor desapareció como en las películas, el mundo se difuminaba y me sumergía en otro. Me escondía tras el ruido de la ciudad y el silencio de mi música, buscando un espacio donde pudiera simplemente, ser yo.
Así fue como me sentí durante el primer año de universidad. Como si el tiempo se hubiera detenido solo para mí.
Me sentía sola, mientras todo a mi alrededor avanzaba a un ritmo que no podía seguir. Mientras otros encontraban su lugar, yo me sentía como una espectadora más de una escena en la que no formaba parte. Como si caminara por los pasillos de una historia en la que no me habían asignado un papel.


Comentarios
Publicar un comentario